Aqui pondré opiniones mias y chistes, para alegrar la visita que hagan al blog…procurando no ofender…y cualquier opinión será mas que bienvenida.

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Fuiste creado por madre mexicana si…

Muy bueno también… ¿a quién no le tocó oír a su madre alguna de esta frase? (o alguna parecida)… saludos: GZ

Fuente: http://matadornetwork.com/es/12-senales-de-que-fuiste-criado-por-una-madre-mexicana/

12 Señales de que fuiste criado por una madre mexicana…

Aprendiste que “no se dice qué, se dice mande”. Probablemente una de las frases más repetidas por generaciones de madres mexicanas. Bien puede decirse en tono sutil, exigente o ser seguida de un coscorrón. Es responsable de una de las muletillas más arraigadas en nuestra cultura.

Sabes que tu buena conducta está siendo evaluada… por seres sobrenaturales. Los Reyes Magos, Santa Claus, el ratón de los dientes y demás entes paranormales siempre están observándote, SIEMPRE. No importa si falta medio año para las fiestas de Navidad o si ya terminaste de mudar dientes. Y sí eso no fuera suficiente, siempre tenemos al Coco que, aunque nadie tiene muy claro qué o quién es, desquita su ira contra los niños que no se quieren ir a dormir.

Aprendiste lo importante que es terminarse la sopa. Porque si no te terminas la sopa: no te levantas de la mesa, no hay postre, no sales a jugar, no hay tele, no vas a casa de tus primos, no hay regalo de cumpleaños y, para acabarla de chingar, no vienen los Reyes Magos. A esa tortura súmenle el recordatorio constante de los miles de niños que se están muriendo de hambre alrededor del mundo y que darían lo que fuera por tener tu sopa.

Aprendiste que a veces es necesario insultarte a ti mismo para enfatizar tu enojo. Esta es una consecuencia del florido lenguaje mexicano y su costumbre de darle un carácter de comodín a la palabra madre. No hay madre mexicana encabronada a la que no se le escape un eventual “¡Hijo de la chingada!” al calor de una discusión. Ante esta situación evita reírte… sólo atizarás el fuego.

Desarrollaste un miedo irracional al señor de la basura. Por lo menos una vez tu mamá te ofreció como regalo al señor de la basura, o al señor del gas o a cualquier inocente prestador de servicios con la fabulosa frase “¿Verdad que usted se lleva a los niños que se portan mal?”, con el consecuente regocijo de dicho personaje que siempre responde afirmativamente. ¿Cuántas ofrendas de niños malcriados no recibirá el señor de la basura en su tránsito diario por la ciudad?

Aprendiste a definir tu casa por todo lo que no es. Porque no es hotel, no es bar, no es restaurante (y te comes lo que hay) y no es un centro social. Después de todo “no te mandas solo”, “a esta casa me la respetas” y “ya harás lo que se te pegue la gana cuando tengas tu propia casa”… “y ya no quiero tener a tus amigos aquí todo el santo día ¿qué no los quieren en su casa?”

Aprendiste a curar miles de malestares con pocos recursos. No hay mal que no sucumba ante el poder del té de manzanilla, el té de bugambilia, la sal de uvas, el bicarbonato, el árnica, el mezcal, el VapoRub, un hilito rojo o la combinación de dos, tres, o todos estos elementos. Si todo falla, siempre está el “cajón de las medicinas”.  

Aprendiste quebrados antes de tus clases de matemáticas en la escuela. A todos nos ha tocado recibir una letanía que involucra los famosos “ocho cuartos”, cuyo verdadero significado y relevancia matemática parece ser dominio exclusivo de las jefas. Los ocho cuartos sirven para contrastar todo lo que, para tu mamá, son artes obscuras e indignas del espíritu humano. Qué fiesta ni que ocho cuartos, qué novia ni que ocho cuartos, qué cerveza ni que ocho cuartos, qué nintendo ni que ocho cuartos y así.

Alguna vez te mandaron por una ramita de tenme acáNo sé si las mamás modernas sigan aplicando esta finísima frase, pero a mí si me mandaron en muchas ocasiones por la dichosa ramita (siempre en resguardo de abuelos, tíos o algún otro familiar). El objetivo es deshacerse del chamaco por un rato sin que este se de cuenta que su ausencia es requerida. La operación resulta exitosa mientras el niño no repare en que nunca nadie le da la ramita.

Sabes remedios para enfermedades que no entiendes. Sabes que el mal de ojo se evita con una prenda roja o con un ojo de venado, el espanto se cura con una limpia y es muy posible que alguna de tus abuelas te haya curado de empacho jalándote endemoniadamente la piel de la espalda. Que qué es el mal de ojo… eso sí que es un misterio.

Sabes darle la vuelta a la tortilla. Voltear tortillas en un comal no es tarea fácil; implica destreza, valor, rapidez y determinación. Si muchos mexicanos lo hacen ver como si fuera cualquier cosa es porque, pese a las quemadas y reticencias, fueron bien entrenados.

Aprendiste a valorar todos los sacrificios e historias que tu mamá hizo por ti para hacerte una persona de bien y de provecho. Después de todo… “¿Quién te va a querer como te quiere tu madre?

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Las enseñanzas del futbol

Ya que llegamos a la mitad del mundial de futbol celebrado en Brasil, les dejo esto que se me hizo interesante. Gracias a mi amigo el Dr. Pedro Perezgrovas, por el texto que me compartió. Saludos: GZ

 

Las enseñanzas del futbol

Esta época se caracteriza por los excesos, la desmesura, el instante convertido en razón, el tiempo pulverizado y una fragilidad colectiva que ahonda el drama de la condición humana ante la hidra de mil cabezas: la maquinaria del dinero y su violencia que parece imparable. El futbol no queda exento de todo ello y es un buen ejemplo del avasallamiento y el abuso del gran negocio. No obstante su esencia perdura, está ahí, como Holanda lo mostró en su primer partido ante España. Holanda, que ha sido desde décadas atrás, el campeón sin corona, futbolísticamente generoso disciplinado y creativo equipo, nos recuerda el alma de este deporte, de ese juego, del que rescato fragmentos, de una memoria, que se editaron durante el mundial de Alemania (edición del futbolista) y que hoy se reescriben y resisten:

Voy a intentar otra vez describir aquellos días cuando se trasmitieron por radio los juegos de nuestra selección nacional en el mundial de Inglaterra. Los partidos se narraron a la hora de clases. Yo llevé una radio portátil que no se oía con claridad, había mucha interferencia y eso más que incomodarnos era una muestra clara de la gran distancia que nos separaba de aquel país.

El hecho de que la selección de México jugara en el estadio de Wembley era para nosotros un triunfo. Lo que deseamos entonces era que no nos golearan. Perdimos frente a Inglaterra, creo que 2 a 0; pero después vimos las imágenes en la televisión y tres de ellas perduraron; la de Arón Padilla, el Gansito, haciendo su bicicleta por la banda izquierda; la de Borja rematando de forma inusual para los demás y común para él, y casi anotando; y la de la Tota Carbajal en la portería desviando con el píe lo que parecía un gol a boca de jarro (esa acción del Cinco Copas fue en el partido contra Uruguay; sus reflejos eran ya un bien nacional).

Las tres imágenes representan mucho del gusto por el futbol. Tal vez quedaron grabadas por la voz y elocuencia del locutor que las convirtió en verdaderas hazañas. Las palabras se perdieron pero fijaron las imágenes. Las palabras eran más importantes de lo que creíamos, por eso cuando se pierde el sonido de una trasmisión televisiva de un partido, tenemos la sensación extraña de que ese juego no existe.

Cuando aprendes el futbol de niño y en la calle, se puede después jugar en cualquier campo: de cemento, tierra o como son la mayoría, dizque de pasto. En la calle los cuerpos y los ánimos se curten. Las rodillas y los codos se cubren de costras, a veces las cicatrices se quedan para toda la vida, pero una buena desviada como portero o como defensa valieron la pena. En la calle se pierde el miedo y se convive sin distinciones. Sólo se necesita estar alerta del paso de los coches o de alguna patrulla especializada en quitar los balones.

Uno aprende futbol jugando con los de mayor edad en equipos combinados. Las diferencias de edades ayudan a crecer futbolísticamente. La calle es el primer territorio que se encuentra cuando uno sale de la casa familiar. El futbol nos ayudó a apropiarnos de ese espacio, a convertirlo en un territorio propio, con sus señas particulares. Hicimos la calle a la medida de nuestro juego. Trazábamos las bandas, el centro y los puntos de penalti. Las porterías eran dos ladrillos, que la mayoría de los coches evitaba aplastar, ya que reconocía que estaban transitando por un campo de futbol.

Jugar un partido de futbol es descubrir también que existen profundas desigualdades. Si un defensa comete un error garrafal se convierte en autogol, que en lenguaje religioso de estas tierras es semejante a cometer un pecado mortal. En cambio si un delantero falla un gol sólo se le amerita una ligera queja, es un pecado venial.

El que empezó a cambiar esta división de clases, sin romper las reglas del juego, es decir, sin hacer una revolución fue un defensa central alemán: Beckenbauer. Se le nombraba como un líbero, no sé de donde salió esa palabra que llevaba el eco de la libertad. En términos prácticos quería decir que su posición no lo obligaba a permanecer como defensa, sino que podía incluso sumarse a la delantera. La defensa se convirtió en algo más atractivo para muchos. Las imágenes de Beckenbauer durante el juego del mundial de futbol con su brazo entablillado, le dieron no sólo a él sino a la posición que jugaba un prestigio únicamente comparable al de los héroes mitológicos.

Ciertamente las imágenes de hoy lo muestran como un héroe caído, salpicado por el hediondo pantano de los negocios de la FIFA. Beckenbauer abandonó la tierra mágica de la cancha de futbol perdiendo así su fuerza.

Hay que sentir la cancha, sus propias cualidades; una de las mejores se encontraba en Tlalpan en la ciudad de México. Nada más de ver esa alfombra verde te daban ganas de jugar, no podías caminar en sus márgenes sin meterte unos minutos a patear un balón. Su pasto era como un imán. Si hubiera sido por nosotros, hoy sería patrimonio de la humanidad.

La plusvalía de los terrenos y las dificultades económicas de la escuela terminaron con ella; ahora es el estacionamiento de una compañía de seguros. Por lo menos cuarenta años se perdieron bajo el asfalto, al menos desde nuestra perspectiva de amantes del futbol; de quienes reconocemos el valor de un campo bien cuidado. Nunca he entendido por qué los que crecemos en un lugar que sabemos respetar y le tenemos afecto, un día sin poder decir nada lo perdemos, porque otros a los que no conocemos llegan con dinero, lo compran y deciden construir cualquier otra cosa. Así perdimos ese campo de futbol; así muchos pierden lugares importantes de sus vidas.

El fuera de lugar es una de las reglas básicas del futbol. No se le puede modificar, si se hiciere, el juego se desequilibraría. El fuera de lugar permite sostener la estructura de un partido, es una de sus líneas de tensión que obligan a reconocer sus límites, sin los cuales se perdería el sentido de muchas cosas. Sin el fuera de lugar la dinámica del juego se rompería y el campo de futbol se vería desbordado, se perderían espacios y distancias que son necesarios para reconocer y reconocerse.

Los delanteros saben que el fuera de lugar es un referente vital para ubicarse en un terreno de juego para moverse. Los defensas conocen su importancia y lo usan para debilitar a sus atacantes, para enseñarles cómo, sin darse cuenta, pueden caer en un territorio de nadie, vacío, donde ya no pueden seguir jugando. El fuera de lugar nos muestra la versatilidad del espacio y cómo lo que nos separa de la meta es una línea movible y frágil pero decisiva. Evitar o provocar el fuera de lugar requiere de un trabajo en equipo que siempre evoca tensión, una tensión necesaria para sostener los equilibrios.

Pelé la baja y le hace un sombrerito al defensa para disparar de volea. La araña negra Yashin vuela y desvía el tiro a gol; así jugábamos narrando nuestros propios partidos en la oscuridad de la calle, alumbrada apenas por los postes de luz.

Usábamos los nombres de Garrincha, Didí, Cubillas, Bobby Charlton; nos apropiábamos de ellos para hacer que nuestras jugadas fueran las de un campeonato mundial. Éramos a la vez jugadores famosos y locutores que transmitían esas cascaritas en el asfalto. Y gritábamos, gritábamos con fuerza los goles al paso de los coches mientras se encendían las luces de las casas.

¿Se rompieron vidrios? Sí, muchos, pero nunca nos rendimos, aunque nos confiscaran el balón. El futbol era nuestro oxígeno, nuestra libertad.

¿Quién inventó la chilena y quién la nombró así? Practicábamos mucho, pero era necesario un pedacito de pasto. Alguien aventaba la pelota con sus manos y uno se levantaba de espalda a la portería moviendo con rapidez las piernas. Lo más sorprendente de todo era darse cuenta que cuando se le pegaba a la pelota la caída sobre el suelo era algo natural, sin problemas, pero cuando no se le atinaba uno se daba un doloroso costalazo; era el fin de la magia del balón, del esférico: con sólo tocarlo el mundo era diferente. El balón guardaba una certeza que no se encontraba en ningún otro lado, ni en la familia, ni en la escuela.

Hubo una época que estuvo de moda y después casi se olvidó. Me refiero al gol olímpico. Era un tiro de esquina (chanfleado) que terminaba incrustándose en la portería. Durante una época todos lo intentábamos y tal vez menos del 5% lo lograba. En el fondo creo que el gol olímpico además de expresar talento de quién lo ejecutaba también no podía ocultar las fallas del portero y sus defensas. El gol olímpico necesitaba del error de los defensores, era su condición y debilidad estructural.

La palabra gol se escribe de una forma y se pronuncia de otra. Es la palabra mas importante, se asemeja a la lotería, pero cuando se dice y escucha, la “o” se alarga intemporalmente gooool, lo que se busca es que ese hecho en ese instante, le arranque a la eternidad un pedacito de su permanencia, de su infinitud. Se grita gooool con los brazos extendidos hacia lo alto, es decir se pronuncia desde el corazón e incluso se baila saltando.

El gol no se susurra; aunque a veces se presiente, el gol siempre se grita, esa es su frecuencia. El futbol encuentra su clímax en el grito, por eso tiene algo tan antiguo que pertenece al orden de los instintos domados y convertidos en la alquimia de estrategias.

¿Cómo tirar un penalti? No hay una sola respuesta pero es importante no dudar hay que tener confianza de hacerlo, no preocuparse por el portero, ignorar sus movimientos, recordar que es él quien está contra la pared. Lo más importante es dominar el movimiento de la cadera, el dorso y los pies. Saber girar el pie con rapidez, si se prefiere usar la finta y el toque bien colocado cercano a los postes. Distinto es el preferir la potencia, la velocidad.

Cuando se es portero y se espera un tiro penalti se debe fijar la vista solo en el esférico y tener preparado el resorte en las piernas; no se debe fijar en los movimientos del jugador que lo va a tirar. Se tiene que ser paciente. Un portero durante un penalti debe aprovechar la ventaja de saber que no tiene nada que perder y en cambio todo por ganar, y debe hacerle sentir eso al tirador, que se encuentra en la condición opuesta al no tener una alternativa más que meter el gol. Si falla comete un grave error. Si el portero no para el tiro de penalti, nada sucede, si lo detiene es un acto excepcional. Es de alguna manera un duelo desigual, y tanto el tirador como el portero deben sacar cada uno provecho de esa desigualdad, entendiéndola, asumiéndola y mostrando en unos cuantos segundos sus máximas capacidades.

A veces ambos descubren en un instante que también existen los postes y el travesaño, no la suerte. Los centímetros cuentan entonces, y en muchas otras ocasiones, los centímetros pueden definir un partido. Lo que importa en el fondo es la precisión. Ser preciso ahorra energía y pesares innecesarios. Es otra manera de relacionarse con el tiempo y fluir mejor con él.

Durante varios años en la casa de nuestro buen amigo Felipe jugamos cada sábado. Su jardín se convirtió en una cancha de futbol rápido, antes de que esta modalidad se hiciera popular.

Lloviera o no, esos partidos los disfrutábamos como pocas cosas en el planeta, así de exagerados éramos: el jardín era el campo de un estadio, el cuñado de Felipe –que jugó con las reservas del América-, era el mismo Arlindo y nuestros juegos de cada sábado eran siempre la final de la copa del mundo. Nunca se puede separar la imaginación de la realidad, si lo hacemos, se pierde eso que los filósofos llamaban –y hoy lo siguen haciendo aunque en voz muy baja-: lo humano.

Imaginación y realidad tampoco se pueden confundir, van entrelazadas. La imaginación es el combustible y la realidad es aquella famosa frase de tener siempre los pies en la tierra sin dejar de volar para hacer un “gol de palomita” o desviar un tiro con un “paradón”.

Imagen

El por qué las mujeres viven mas que el hombre

live longer

Foto del dia

Dedicada al gato que quería ser mas machote……

gato mas machote

Para entender a los asturianos

Les comparto esto que le robé del perfil de FB a una muy buena amiga de padre asturiano….saludos: GZ (Si un día me gano un mega premio de la lotería o de la Primitiva -léase un Melate en México-, me cae que me iría a vivir a Asturias…)

¿Porque no nos entienden a los asturianos?

muñecos asturianos

¡A ver si con estos ejemplos se enteran!

No os empeñéis en buscar un sinónimo a nuestro verbo “prestar”, es una mezcla de todos estos verbos: “hacer ilusión”, “gustar”, “disfrutar”, “molar”, “agradar”….”Me prestó un montón verte en la fiesta…

“Que sepáis que, por ejemplo, decimos “me manco” cada vez que me levanto descalza al baño y me doy con la pata de la cama en el pie.. en lugar de “me hago daño” (que nos suena pelín cursi). Y si digo, al golpearme, “me abrasé” no es que me haya incendiado el pie “ Si no que “me manqué muuuuchoo”, ya que si no hubiéramos dicho “me quemé”…tan sencillo…

Un “tajalápiz” (esto les hace mucha gracia) es un sacapuntas, por lo que “tajar” significa sacar punta. Lo de “estar tajado” (es estar intoxicado etílicamente.. y no creo que tenga relación con sacar punta, aunque vete tú a saber…)

En las puertas de algunos “chigres” (o sea, sidrerías) pone “emburriar” que quiere decir que empujes, y si sales “fartucu”, es que comiste mucho y estás hasta arriba. Que es lo contrario de tener “fame”, claro…Si después de “emburriar” para entrar, dejo la puerta “arrimada”, significa que la acerco pero sin cerrarla del todo.

“Ye” significa es… Y aunque no se utiliza demasiado, en algunas frases sí que pega más. Por ej. todas las que empiezan por “ye que…

Un “gochu” es un cerdo y cuando queremos decir que una mujer es “ligera de cascos” también decimos que es una “gocha”, una guarruca, vaya…(por ejemplo, es vox populi lo de que los domingos por la tarde “se va a Pola a gochas” : ¡con todos mis respetos!).

Si algo no te “furrula”, es que no te funciona; y si estás “frayau” es porque curras mucho y no puedes ni con los “coyones” (cojones).  Si tienes “mozu” significa que tienes novio y les moces son “las chicas”.  Si te “orbaya” encima, es que te está cayendo una lluvia fina (es decir, “el Sirimiri” que se dice en Bilbao”).

estatua sidreroSi digo “Venme a buscar a casa, me picas en el micro” No significa que “le des golpecitos al microondas” (basado en hechos reales) sino que “me llames en el telefonillo”.

Si te dicen “ese es un guaje”, es que es un crío, un chavalín…Y, por el contrario, un “paisano” es un señor mayor…(a veces  ambos puede tener un matiz un poco despectivo pero no siempre).

“Asgaya”, significa “en abundancia, a montones” : por ejemplo “hay fabes y sidra a asgaya!!

“Una “caleya” es un camino..
Si “te chisco” es que te estoy salpicando…Y si te pido una “pota”, te pido una cazuela y no lo que vomitas cuando estás “tajao” (que, insisto, no es “sacado punta”).

Si te digo que “eres faltoso”, te estoy diciendo que eres “tontín, estúpido” …o lo que es lo mismo “fato”. Y Si te digo que eres un poco “repunante” (sin “G”) te estoy diciendo que eres “quisquilloso”…No te estoy diciendo que eres un ser “repuGnante” (con “G”).

Si te digo que mañana te invito a una “espicha” .. ¡no me mires con esa caaaaraaaa..! Te estoy invitando a un “cóctel” (qué fuerte la traducción) de día donde habrá sidra y picoteo pero todo de pie, no de sentado.

Pero…si te dicen que alguien “la espichó” significa que ha muerto, vamos, que ha “estirado la pata”..

“Refalfiar” significa que has disfrutado a lo loco y te has hartado, es hastiarse de algo… “Está refalfiao de todo”

Y…para terminar…”chumar”…Cuando decimos “esta noche todos a chumar!!!” no pienses nada raro…es a beber “alcohol”…por lo que “estar chumado”, es bebido, alcoholizado………tanto…que puedes acabar echando “la pota”……….

Entendisteislo, ¡¡¿¿…jooooo…??!!!!

Chiste

Les dejo este chiste sobre el loro y Fidel….saludos: GZ

En Cuba , un niño regresa de la escuela a su casa, cansado y hambriento y le pregunta a su mamá:-Mamá, ¿qué hay de comer?

-Nada, hijo.

El niño mira hacia el loro que tienen y pregunta: -Mamá, ¿por qué no loro con arroz?
-No hay arroz.
loro-¿Y loro al horno?
-No hay gas.
-¿Y loro en la parrilla eléctrica?
-No hay electricidad.
-¿Y loro frito?
-No hay aceite.

Y el loro grita: -¡¡¡Viva Fidel!!!…¡¡Viva Fidel!!

Quien es Fidel

Esta caricatura ha estado circulando por internet y ahora que murió Hugo Chávez, la quiero rescatar….es la verdadera razón por la que se lo llevó la parca, jajajaja. Saludos: GZ

quien es fidel

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