Aqui pondré opiniones mias y chistes, para alegrar la visita que hagan al blog…procurando no ofender…y cualquier opinión será mas que bienvenida.

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Señales de que aprendiste a comer en México

Les dejo este otro…. también muchos hemos pasado por alguna de estas señales. Hagan memoria… si hay mas, incrementamos esta entrada. Saludos: GZ

Tienes muy claro lo que implica “con todo” en una variedad de situaciones: Un elote o un esquite con todo lleva limón, mayonesa, sal, queso y chile; Un taco al pastor con todo lleva cilantro, cebolla y piña; Una torta con todo lleva aguacate, jitomate, cebolla, frijoles, mayonesa y rajas; Un pozole con todo lleva orégano, rábanos, cebolla y lechuga: Un pambazo con todo lleva crema, queso, lechuga y salsa; Un chicharrón preparado con todo lleva lechuga, cueritos de cerdo, crema, salsa Valentina, queso rallado, aguacate, jitomate y lo que el señor del puesto vaya improvisando.

Ante la duda, siempre es bueno preguntar: ¿Qué es con todo?

Sabes que las tortillas van en el centro de la mesa… Y nunca de los nuncas deben quedar descubiertas. El dispositivo contenedor de tortillas o tortillero puede ser desde un aditamento específico de Tupperware, hasta un trapo de cocina -que al ser usado de esta forma cambia su denominación a “servilleta”- o el típico papelito de estraza con el que te envuelven tu kilo en la tortillería por cincuenta centavos.

Y sabes que pueden ser un perfecto sustituto para tenedor, cuchara y cuchillo. Tal vez no lo hagas… en público, pero sabes perfectamente el protocolo para limpiar un plato utilizando solamente una tortilla.

Pero sabes que hay alimentos para los que la tortilla está vetada. ¿A qué loco se le ocurriría comer un plato de pozole acompañado con tortillas? Para eso existen las tostadas. ¿Será porque todas las tortillerías están cerradas el 16 de septiembre?

 Tienes una relación de amor-odio con la sopa aguada. Pese a la variedad mundial de sopas, tu imagen mental de este platillo es un plato de sopa aguada, que fue tu principal fuente de sustento durante la infancia. Un plato de sopa de letras te remonta a esas bonitas épocas… cuando siempre te regañaban por no acabarte la sopa.

Si tu salsa favorita está presente, la vas a usar… No importa que lo que estés comiendo sea el equivalente culinario a las llamas del infierno, no te puedes resistir a ponerle un poquito más de salsa, nada más para darle sabor.

Y si se te pasa la mano… Siempre puedes amortiguar lo picoso echándole crema o frijoles, un par de elementos siempre presentes en toda mesa mexicana que se respete. Cuidado: los frijoles también pueden estar picosos.

Y hablando de elementos siempre presentes… Nunca pueden faltar los limones en la mesa. Si no se encuentran ahí, seguramente están en el cajón de hasta abajo del refri, junto a los jitomates, las cebollas y las ramas viejas de cilantro.

Alguna vez manchaste tu prenda favorita de mole… Y nunca se le quitó.

Sabes que hay algo entre las sal y la suerte… Que si ya la tiraste, que si no hay que pasarla de mano en mano, que si crees o no crees que esto pueda ser la fuente de todas tus desgracias. No importan tus creencias y costumbres, sabes que en una mesa con suficientes mexicanos, alguien te va a ver feo si insistes en darle la sal en la mano.

Una de cada dos frutas que consumes está bañada en chile. Son contados los mexicanos en este mundo que se comerían una naranja partida por la mitad así, solita, si junto a ella hay un bote de Tajín.

No entiendes cómo se las arregla la gente de otros países sin queso Oaxaca… Ni por qué las quesadillas no son un fenómeno universal. Claro que puedes sustituir el queso Oaxaca por algún otro tipo de queso… ¡pero nunca va a ser lo mismo!

Y hablando de quesadillas… Sabes que una quesadilla nunca estará cumpliendo el 100% de su potencial sin su obligada rama de epazote.

Mucho menos entiendes que pueda haber gente que jamás haya comido un taco. Poco comprendido y subestimado fuera de México, el taco es un elemento neurálgico en la dieta de todos los mexicanos. Desde el taco con sal que te daban en la tortillería cuando eras niño, hasta los exóticos tacos de guisado de Doña Maru con los que sobreviviste durante la universidad. La variedad es interminable, ya que cualquier comida que puedas poner en una tortilla adquiere automáticamente la categoría de taco.

Y por más lleno que termines, siempre guardas espacio para un cafecito. Y si es de olla… ¡qué mejor!

Fuente: http://matadornetwork.com/es/15-senales-de-que-aprendiste-a-comer-a-la-mexicana/

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Señales de que creciste en México

Espero les guste esto…pues hay algunos que sí se hacen mas o menos común, los que venimos de nuestro México lindo y querido. 

1. Estás altamente entrenado en el levantamiento y maniobra de garrafones…. Hay gente en otros países a la que le basta poner un vasito bajo la llave de la cocina para satisfacer su sed, pero ya les tocará sufrir si alguna vez tienen que manipular una botella de veinte litros que pesa más que un costal de papas. Y eso que estamos en la época del plástico ultraligero… en los buenos tiempos eran de cristal y esos sí pesaban como maldición.

2. Podrás estar contra todo Dios y gobierno…  pero te cuadras ante la máxima autoridad en México… y esa es tu mamá.

3. Has pagado para que te electrocuten….Por lo menos una vez has estado lo suficientemente chachalaco como para caer ante las propuestas del señor de los “toques, toques, toques”.

4. Te han enseñado a temerle al mal de ojo… Pero sabes que incluso estos males tan poderosos no se comparan con el poder absoluto del hilito rojo. El famoso, el original, el único hilito capaz de acabar con la indigestión, curar el hipo, protegerte de los males del mundo y mantener un halo de bienestar metafísica alrededor de tu hijo nonato… ese hilito rojo.

5. Pero sabes que hay males tan arraigados que ni todo la madeja del dichoso hilito podría confrontar… Y la pinche suerte de la Selección en los penales es uno de ellos.

6. Donde el resto del mundo ve gente… tu ves una bola de güeyes.

7. No tienes ni la menor idea de cómo sabe un elote… Porque siempre lo llenas de cuanta madre tienes al alcance de la mano antes de darle la primera mordida. No faltan la sal, el limón, la mayonesa, crema o mantequilla, el chile, del que pica o del que no pica… que aquí entre nos, también pica.

8. Al menos existe una foto tuya en tu mejor atuendo de fiesta de quinceañera… Tal vez como simple invitado, probablemente como chambelán o tal vez como la mismísima festejada. No importa cuánto lo niegues… algún día todas esas fotos resurgirán en Facebook.

9. Tu uso de diminutivos por oración está muy por encima del promedio….¿Te duele la pancita?, espérame tantito y te preparo un tecito de manzanilla, ¿o prefieres un cafecito? Ahorita mismo te lo preparo, mientras échate un sueñito. Qué bonito se oye todo en su versión miniaturizada, ¿no?

10. Nunca usas el horno… Si lo usaras frecuentemente, ¿dónde guardarías todas esas chácharas que han hecho de él un hogar?

11. Muchas veces has dormido envuelto en la comodidad de un cobertor San Marcos….Sí, ese que tiene el retrato de la vida salvaje -pero familiar- en el Serengueti.

12. Puede ser que lo ames o que lo odies, pero has tenido tu buena dosis de Pedro Infante….Sabes que Pepe el Toro es inocente, que el Torito es algo más que la cárcel a donde te llevan por andar manejando en estado inconveniente y sabes perfectamente como va el silbidito después de “Amorcito corazón, yo tengo tentación de un beso…”

13. Donde el resto del mundo ve mayas y aztecas… tú ves mixtecos, zapotecos, tzotziles, mazatecos, huicholes, tarahumaras, olmecas, otomíes, totonacas, purépechas… y prefieres el nombre de mexicas sobre el de aztecas.

14. Conoces tus tortillas…..Puedes distinguir a la distancia entre tortillas pre empacadas y tortillas de tortillería, sabes que existe una diferencia entre el sabor del maíz azul y el maíz regular, también sabes que los dos lados de la tortilla son completamente diferentes y que la tortilla de hasta arriba está condenada al olvido. La ciencia de la tortilla no es cualquier cosa y no debería tomarse a la ligera.

15. No importa cuánto hayas viajado a lo largo y ancho del territorio nacional… Muy probablemente nunca te has aventurado más allá de la frontera con Guatemala.

16. Sabes que nada cae mejor en una mañana fría….Que un buen vaso de atole, champurrado o café de olla.

17. Te has visto obligado a limpiar arroz o frijoles al menos una vez….Y sabes que hay algo extrañamente relajante al respecto.

18. Fuiste criado con sopa aguada…..Y aunque toda sabe exactamente, tienes una indiscutible favorita entre los fideos, la munición, las estrellitas y la sopa de letras.

19. Sabes perfectamente que no es lo mismo México… que México. La máxima confusión de aquel que visita México por primera vez: los mexicanos normalmente nos referimos a la Ciudad de México simplemente como México, por lo que es posible estar en México y tener que tomar un autobús que se dirija a México. A eso súmenle la existencia del Estado de México, que se encuentra en el centro de México, junto a México.

20. Conoces al menos cinco tipos de chile por su nombre…. Pero también eres perfectamente capaz de distinguirlos por su sabor.

21. Tus horizontes están hechos de montañas….México tiene más cadenas montañosas que variedades de chile. A donde sea que voltees, verás un montón de montañas que dan paso a más montañas… a menos que vivas en la península de Yucatán, que es plana como tortilla.

22. Conoces los mejores remedios para la cruda… Chilaquiles, pancita, birria, consomé y cuanta variedad existe de huevos cubiertos en las salas más picosas de los alrededores. Los desayunos mexicanos se llevan las palmas por su capacidad de aliviar los males de una noche de excesos y devolverte a la vida con una sonrisa de satisfacción.

23. Te sabes al menos cuatro estrofas del himno nacional… Pero también te sabes el Noa Noa completito… ¡ese Juanga es la pura onda!

Tomado del sitio siguiente: http://matadornetwork.com/es/23-senales-de-que-creciste-en-mexico/

Cómo hacer enojar a una mamá mexicana

A quien no le ha tocado regaño de una mamá…creo que a todos…y nosotros también hemos regañado, los que somos padres, a nuestros hijos… a ver quién se identifica… jajaja. Saludos: GZ

porque-soy-tu-madre-y-punto10 situaciones comunes durante la tierna infancia.

1. Corre en casa ajena. O peor aún… corre en casa ajena y cáete.

2. Hazla ver como una mala madre: haz un berrinche en público: “Síguele y te voy a dar razón para que llores” es una frase que se acuñó en el fuego más puro del enojo materno.

3. Defiéndete de su ira. Ya sabes que si corres o metes las manos… te va a tocar doble.

4. Dile que a la mamá de Juanito le queda más rica la sopa de estrellitas.

5. Olvídate de anotar la tarea… O peor aún, recuérdale que tienes que hacer una maqueta de los ecosistemas terrestres con papel de china y plastilina a las once de la noche… y que es para mañana.

6. Cáete cuando te lleva de la mano. Las madres tienen un claro conflicto con que la gravedad haga lo suyo.

7. No te comas el lunch que te preparó con tanto amor… O peor aún, véndelo.

8. Dile -en medio de un llanto desconsolado- que te quieres ir con tu abuelita. Y sí con “abuelita” te refieres a su suegra… ¡ya sacaste boleto!

9. Olvida tu suéter en la escuela. Ese bonito suéter nuevo que todavía no mandaba a bordar con tu nombre.

10. Mancha tu ropa con algo imposible de limpiar. Porque no hay niño que se respete al que no se le chorreen las plumas.

10 Situaciones típicas de ayer, hoy y siempre.

1. Rezóngale. El verbo que engloba casi todo lo que no debes hacer frente a tu madre.

2. Llévate sus tópers. Ella sabe que eventualmente vas a perder uno: su favorito.

3. Interrumpe su sesión vespertina con la tele. Tus “emergencias” no tienen comparación con lo que está sufriendo Rosa Salvaje en este momento.

4. Dile que la mollera no se cae… Y probablemente intente comprobarlo contigo de un chanclazo.

5. Paséate por donde acaba de trapear.

6. Deja la toalla mojada adentro de la casa…O peor aún, déjala encima de la cama.

7. Dile que la música de Alberto Vázquez y César Costa es música de viejitos. O moléstala porque escucha El Fonógrafo por la radio.

8. Dile que no le eche tanto ajo al guacamole…Sus recetas son intocables, inmejorables… debería abrir un restaurante.

9. Camina descalzo por la casa. Porque andar descalzo por la vida es la fuente de los grandes males del ser: los calcetines percudidos, los pies lacerados y la enfermedad. Esto nos lleva al siguiente punto…

10. Enférmate después de sus advertencias. Llévate suéter, no andes descalzo, tómatelas al tiempo, no le pongas tanto hielo, ya llevas tres platos de pozole, ya métete que te va a dar el sereno… Si te enfermaste fue por necio

Fuente: http://matadornetwork.com/es/como-hacer-enojar-a-una-madre-mexicana/

Como entender el humor mexicano

Es cierto…algo muy característico de nosotros los mexicanos (con equis, no con jota, tomaron nota?) es que muchas cosas las vemos con humor…aunque nos lleve la chimoltrufia… aquí un buen ejemplo, estas son las….

9 COSAS QUE DEBES SABER PARA ENTENDER EL HUMOR MEXICANO

Nos reímos de todo… incluso de nuestra propia muerte.  O de la desgracia del de junto, para ser más específicos. ¿Se han puesto a pensar en lo que es realmente una calavera literaria? Una pequeña composición en verso en la que nos reímos de la muerte de algún conocido (que no necesariamente está muerto), describiendo las circunstancias que lo llevaron a la confrontación final con la huesuda. ¡Es súper tétrico!… para todos menos para los mexicanos, que lo encontramos por demás gracioso.

Y para muestra…  ¿Qué mejor forma de presumir el humor mexicano que con unas buenas rolas de Chava Flores? Chava es famoso por encontrarle la gracia a las situaciones más inverosímiles, desde el funeral de Cleto en Cerro sus ojitos Cleto, hasta las primeras impresiones de un usuario del Sistema de Transporte Colectivo en Voy en el Metro.

Nuestra primera aproximación a los temas del mundo adulto ha sido de la mano de Polo Polo y de los chistes de Pepito.

Los bromas se empiezan a poner picantes y sarcásticas, aún antes de que tengamos la edad suficiente para comprenderlas. Seguro tuviste algún compañerito en la primaria que encontró los cassettes (si, los cassettes) de Polo Polo en el cuarto de su hermano mayor y llegó a la escuela con un repertorio de chistes envidiable, que nadie entendía, pero que nadie aceptaba no entender.

No es que seamos groseros, es que…  ¡Nos encanta estar chingando al de junto! Y aunque tenga toda la pinta, esta actitud no deberá ser tomada como una agresión, es simplemente nuestra forma de convivencia. Somos burlones y mientras más carnales seamos, más carrilla nos vamos a tirar… y mejor registro mantendremos de nuestros peores ridículos. Todos tus posgrados, menciones honoríficas y puestos gerenciales no harán nada para evitar que tus amigos te sigan presentando como “El Guácaras”.

Y si tienen cola que les pisen, se las vamos a pisar. México es un país sumamente diverso y tanta diversidad se ve reflejada en apodos que provocarían horror en muchos otros lugares del mundo. En todos los grupos de amigos hay un Gordo, una Chaparra, un Negro, una Fresa o un Gringo y nadie se ofende. Es una primera aproximación hacia apodos más específicos y probablemente mucho más ofensivos…

 ¡Es que somos tan políticamente incorrectos con esto del humor! Siempre estamos metiendo la pata con chistes o comentarios ofensivos. ¡Siempre! Es por eso que la gente precavida, al encontrarse en un grupo que no es de su entera confianza siempre pregunta –¿Aquí no hay ningún [inserte aquí nacionalidad, profesión, o preferencia de cualquier tipo]?– antes de abrir la boca libremente. Pero por lo general nos sale fluido y naturalito. El uso de estereotipos es parte de nuestro hablar cotidiano y aunque sabemos cuando y donde evitarlo, a veces se nos barre. Qué tal nuestro ex presidente Chente Fox cuando afirmó que -el 75 por ciento de los hogares mexicanos cuentan con lavadora ¡y no de dos patas!-. No nos hagamos, todos la hemos regado así alguna vez… claro que yo por eso no ocupo cargos públicos.

Le encontramos el chiste a todo. Nada se escapa al humor sarcástico del mexicano. Ni el evento más triste, traumático o penoso se escapa de, por lo menos, un inocente chistecito, que todos condenaremos aunque también nos haya dado risa en su momento. Eso sí, nunca se metan con nuestros símbolos patrios, con la virgencita, ni con nuestras mamás… ¡Tenemos nuestros límites!

Para nosotros el lenguaje lo es todo. El español es un idioma complicado y parece estar diseñado para generar confusión y esconder dobles significados. Como bien dijo Cantinflas en alguna ocasión… ¿Que por qué razones es tan complicado? Ustedes me dirán y yo les contestaré: por razones fundamentales que todo conglomerado debería entender y son tres: la primera, la segunda y la tercera. ¿Qué cosas verdad? ¡Pues así es!

Eso sí, el que se lleva se aguanta… Por algo es que a todos nos repitieron esta frase hasta el cansancio cuando éramos niños… Todo es risa y diversión hasta que algún extranjero nos quiere pagar con la misma moneda. Entonces nos ponemos extra sensibles, exigimos disculpas públicas y culpamos al mundo por las injusticias de las que históricamente hemos sido víctimas. Hablemos del caso del Mundial de Brasil 2014. México se volvió internacionalmente famoso por dos cosas: los desplantes del Piojo Herrera y por andar gritando “¡puto!” a cuanto portero se cruzaba por el camino de la selección. Casi nos sanciona la FIFA, pero no nos importó y defendimos el “puto” como si se tratara de la soberanía nacional. Holanda nos eliminó y KLM nos hizo esta pequeña bromita. ¿El resultado? Indignación total… y Gael García mandando a la aerolínea a chingar a su madre y big time

Fuente: http://matadornetwork.com/es/9-cosas-que-debes-saber-para-entender-el-humor-mexicano/

Mini guia para entender a los mexicanos

La ventaja de vivir en el extranjero es que, de una manera u otra, reconoces luego luego a un paisano sin importar el color de la piel….somos re especiales y nuestro léxico es mas que delicioso… les dejo esta mini guía para que entiendan nuestro español mexicano….

MINI GUÍA PARA ENTENDER EL RARO ESPAÑOL DE LOS MEXICANOS

1. El mexicano no es flojo: Tiene una hueva que no puede con ella.

2. El mexicano no se enoja: Se enchila, se encabrona o hace muina.

3. El mexicano no se espanta ni se sorprende: Se saca de pedo.

4. El mexicano no estuvo a punto de reprobar: Pasó de panzazo.

5. El mexicano no trabaja: Chambea.

6. El mexicano no improvisa: Se avienta como el Borras.

7. El mexicano no te da por tu lado: Te da el avión.

8. El mexicano no espera milagros: Va a bailar a Chalma.

9. El mexicano no toma agua mineral: Toma Tehuacán.

10. El mexicano no es un oficinista orgulloso: Es un Godínez.

11. El mexicano no se pierde en sus cavilaciones: Piensa en la inmortalidad del cangrejo.

12. El mexicano no está sin nada qué hacer: Está picándose los ojos (o rascándose el ombligo)

13. El mexicano no se distrae: Anda baboseando, papaloteando o bien, pajareando.

14. El mexicano no te pide permiso: Te pide chance.

15. El mexicano no organiza una colecta: Arma la vaca.

16. El mexicano no se burla de ti: Te botanea.

17. El mexicano no va de prisa: Va hecho la mocha o va hecho la madre (va en chinga loca, pues).

18. El mexicano no está seguro de algo: Le cae de madres.

19. El mexicano no se viste elegante: Se pone muy pipiris nice.

20. El mexicano no se emborracha: Se pone pedo, borroso, chachalaco, hasta las manitas pues.

21. El mexicano no mezcla: Campechanea.

22. El mexicano no te presta dinero: Te afloja un varo.

23. El mexicano no te intenta ligar: Te echa el can.

24. El mexicano no es descuidado: Hace las cosas al aventón (o al “ahiseva”).

25. El mexicano no pide favores: Pide paros.

26. El mexicano no hace un drama: Arma un Pancho.

27. El mexicano no es desaliñado: Es fodongo.

28. El mexicano no tiene relaciones sexuales por la mañana: Se echa el mañanero.

29. El mexicano no tiene resaca: Tiene una cruda marca llorarás.

30. El mexicano no te ignora: Hace como que la virgen le habla.

31. El mexicano no sufre de bullying: Lo agandallan.

32. El mexicano no le da demasiadas vueltas a un asunto: Le encanta hacerle a la mamada.

33. El mexicano no te da un golpe: Te suelta un putazo (o chingamadrazo, según la fuerza).

34. El mexicano no toma una siesta: Se echa una pestañita o un coyotito.

35. Al mexicano no le va mal: Se lo lleva el tren.

36. El mexicano no te roba una oportunidad: Te come el mandado.

37. El mexicano no es insoportable: Es bien sangrón.

38. El mexicano no se confunde: Se hace bolas.

39. El mexicano no comparte: Se pone la del Puebla.

40. El mexicano no planea a priori: Le mide el agua a los camotes.

41. Al mexicano no le ponen los cuernos: Le pedalean la bicicleta.

42. El mexicano no reprueba: Truena como ejote.

43. El mexicano no inventa historias: Te chorea.

44. El mexicano no se burla de ti: Te agarra de bajada.

45. El mexicano no se desentiende: Le vale madre.

46. El mexicano no recibe mesada: Le dan su domingo.

47. Al mexicano no le dan donde le duele: Le dan en la torre o, si la tiene, en la madre.

48. Y el mexicano no se muere: Chupa faros (Ya chupó faros)

Fuente: http://matadornetwork.com/es/mini-guia-raro-espanol-de-mexicanos/ (pero con algún comentario mio)

Frases que entienden los mexicanos

Es muy cierto… pese a que en otros países, España incluido, hablan español (castellano), los mexicanos tenemos un modismo muy típico de nuestro país que hace que los demás hispanoparlantes (órale) nos vean con cara de what… y a veces ocurre lo mismo entre los mismos mexicanos. Aquí dejo unos 13 ejemplos (aunque creo que hay muchos mas). Saludos: GZ

Fuente: http://matadornetwork.com/es/13-frases-que-solo-los-mexicanos-entienden/

“¡Ya nos cayó el chahuiztle!”

El chahuiztle es una plaga que afecta a muchos cultivos de interés alimenticio. Cuando nos cae el chahuiztle queremos decir que nuestros problemas están a punto de empeorar, como quien dice “ya valió madre”. Algunas personas equivocan la frase y suelen decir “¡ya nos cargó el chahuiztle!”; afirmación evidentemente incorrecta, ya que el chahuiztle es un hongo y es bien sabido que los hongos no tienen brazos con los cuales cargarnos. Existen, sin embargo, otros personajes que si nos pueden cargar como el payaso, la tiznada, pifas, el coco y la chingada (esta es mención aparte….para otra ocasión).

“¡Le andas dando vuelo a la hilacha!”

¡Atáscate que hay lodo! Darse vuelo se refiere a esa saludable actitud de seguir hasta que el cuerpo aguante… y un poquito más. La hilacha (literalmente un pedazo de tela cualquiera) representa tu fuente de placer favorita o la que esté más a la mano en el momento que decides darle vuelo.

“¿Te doy un aventón al metro?”

Lejos del tono eutanásico que podría tener esta frase si se toma muy literal, lo único que está expresando es nuestro bondadoso deseo de acercarte a tu destino. No hay necesidad de entrar en pánico.

“Tu cuate el fresa me cae bien gordo”.

Quiere decir: Ese amigo tuyo es demasiado [cheto, popis, pijo, creído, cuico, pituco o cualquiera de sus equivalentes] y no simpatizo con él en lo absoluto.

“¡Ya, afloja!”

El significado de esta frase dependerá del contexto, los interlocutores y el objeto a aflojar. Pedirle a alguien que afloje el varo implica el cobro de alguna deuda; pedirle a un amigo que afloje alguna de sus pertenencias es una solicitud de préstamo; mientras que pedirle a alguien que te gusta que afloje, sin más especificaciones, siempre deberá interpretarse como una invitación a que afloje las nalgas, o sea, a disfrutar de un rato de sano esparcimiento. Ahora que si un desconocido con mala actitud te pide que aflojes… probablemente estás siendo víctima de un asalto.

“Amárrate esas pinches agujetas que te vas a dar un ranazo”.

Uno de esos cariñosos consejos que las madres mexicanas suelen dar a todo pulmón, es también una frase inescrutable para todo hispanohablante que no conozca al menos uno de los dos localismos involucrados. Las agujetas son los cordones de los zapatos y un ranazo es el típico madrazo que se meten los niños, por ejemplo, cuando no se amarran las agujetas.

“Fui a chacharear un rato”.

Quiere decir que alguien tiene demasiado tiempo libre y no tiene la menor idea de qué hacer con él. Chacharear es una forma de procrastinar que involucra ir a tu centro comercial, tianguis o mercado más cercano sin un objetivo específico y sin la mínima intención de comprar nada. Actividad muy socorrida cuando uno sale de vacaciones.

“Me quedé echando la hueva todo el día”.

Otro caso de alguien con demasiado tiempo libre, pero sin la iniciativa de (por lo menos) ir a chacharear. Alguien que admite estar echando la hueva está orgulloso de su condición de huevón y busca ser la envidia de todo aquel que no se pueda dar el mismo gusto.

“¡Sepa la bola!”

Frase por demás curiosa que sustituye a un simple no sé, pero que apela a una entidad abstracta (la bola en este caso) que se las sabe de todas todas. La bolade esta frase apela a los levantamientos populares en la época de la Revolución Mexicana, cuando dicha bola se la pasaba armando desmadre aprovechando el clima de inestabilidad social. Yo prefiero pensar en una bola mística omnisciente que alberga en su redondez todas las respuestas de la humanidad.

“Mi bici no es nueva pero da el gatazo”.

Uno de los pocos ejemplos en los que el sufijo azo no tiene valor aumentativo ni lleva un madrazo implícito. Dar el gatazo quiere decir guardar las apariencias. Cosas, personas, perros y gatos pueden aparentar ser algo distinto a lo que son y así dar el gatazo.

“Me hace lo que el viento a Juárez”.

Esta frase tiene todos los elementos necesarios para convertirse en un clásico: involucra fuerzas de la naturaleza, personajes históricos y aunque todos los mexicanos entienden su significado, nadie sabe a ciencia cierta de dónde viene. Aunque las teorías que justifican por qué a Benito Juárez el viento no le hizo nada, ninguna prevalece sobre las otras. Yo me quedo con la versión de que ni los vientos más huracanados tenían la capacidad de despeinar a Don Benito a consecuencia de algún menjurje que se embarraba en el pelo todas las mañanas. Ese peinadito no era obra de la casualidad, se los aseguro.

“¡Rífate por la banda!”

Expresión con connotaciones de juego de azar y fútbol que es muy utilizada entre amigos (la banda) para exigir a alguno de sus miembros que haga un esfuerzo extra (que se rife) en nombre del bien común o del bien del que habla. En este caso rifar cambia su acepción de sortear por la de arriesgarse… arriesgarse a pagarle la cuenta a tus amigos, a pasar por ellos, a acompañar a alguno a una reunión familiar aburridísima, etcétera, etcétera.

“Ahí nos vidrios”

O sea que aquí se rompió una taza… y ya saben lo que eso significa (cada quien para su casa)

Fuiste creado por madre mexicana si…

Muy bueno también… ¿a quién no le tocó oír a su madre alguna de esta frase? (o alguna parecida)… saludos: GZ

Fuente: http://matadornetwork.com/es/12-senales-de-que-fuiste-criado-por-una-madre-mexicana/

12 Señales de que fuiste criado por una madre mexicana…

Aprendiste que “no se dice qué, se dice mande”. Probablemente una de las frases más repetidas por generaciones de madres mexicanas. Bien puede decirse en tono sutil, exigente o ser seguida de un coscorrón. Es responsable de una de las muletillas más arraigadas en nuestra cultura.

Sabes que tu buena conducta está siendo evaluada… por seres sobrenaturales. Los Reyes Magos, Santa Claus, el ratón de los dientes y demás entes paranormales siempre están observándote, SIEMPRE. No importa si falta medio año para las fiestas de Navidad o si ya terminaste de mudar dientes. Y sí eso no fuera suficiente, siempre tenemos al Coco que, aunque nadie tiene muy claro qué o quién es, desquita su ira contra los niños que no se quieren ir a dormir.

Aprendiste lo importante que es terminarse la sopa. Porque si no te terminas la sopa: no te levantas de la mesa, no hay postre, no sales a jugar, no hay tele, no vas a casa de tus primos, no hay regalo de cumpleaños y, para acabarla de chingar, no vienen los Reyes Magos. A esa tortura súmenle el recordatorio constante de los miles de niños que se están muriendo de hambre alrededor del mundo y que darían lo que fuera por tener tu sopa.

Aprendiste que a veces es necesario insultarte a ti mismo para enfatizar tu enojo. Esta es una consecuencia del florido lenguaje mexicano y su costumbre de darle un carácter de comodín a la palabra madre. No hay madre mexicana encabronada a la que no se le escape un eventual “¡Hijo de la chingada!” al calor de una discusión. Ante esta situación evita reírte… sólo atizarás el fuego.

Desarrollaste un miedo irracional al señor de la basura. Por lo menos una vez tu mamá te ofreció como regalo al señor de la basura, o al señor del gas o a cualquier inocente prestador de servicios con la fabulosa frase “¿Verdad que usted se lleva a los niños que se portan mal?”, con el consecuente regocijo de dicho personaje que siempre responde afirmativamente. ¿Cuántas ofrendas de niños malcriados no recibirá el señor de la basura en su tránsito diario por la ciudad?

Aprendiste a definir tu casa por todo lo que no es. Porque no es hotel, no es bar, no es restaurante (y te comes lo que hay) y no es un centro social. Después de todo “no te mandas solo”, “a esta casa me la respetas” y “ya harás lo que se te pegue la gana cuando tengas tu propia casa”… “y ya no quiero tener a tus amigos aquí todo el santo día ¿qué no los quieren en su casa?”

Aprendiste a curar miles de malestares con pocos recursos. No hay mal que no sucumba ante el poder del té de manzanilla, el té de bugambilia, la sal de uvas, el bicarbonato, el árnica, el mezcal, el VapoRub, un hilito rojo o la combinación de dos, tres, o todos estos elementos. Si todo falla, siempre está el “cajón de las medicinas”.  

Aprendiste quebrados antes de tus clases de matemáticas en la escuela. A todos nos ha tocado recibir una letanía que involucra los famosos “ocho cuartos”, cuyo verdadero significado y relevancia matemática parece ser dominio exclusivo de las jefas. Los ocho cuartos sirven para contrastar todo lo que, para tu mamá, son artes obscuras e indignas del espíritu humano. Qué fiesta ni que ocho cuartos, qué novia ni que ocho cuartos, qué cerveza ni que ocho cuartos, qué nintendo ni que ocho cuartos y así.

Alguna vez te mandaron por una ramita de tenme acáNo sé si las mamás modernas sigan aplicando esta finísima frase, pero a mí si me mandaron en muchas ocasiones por la dichosa ramita (siempre en resguardo de abuelos, tíos o algún otro familiar). El objetivo es deshacerse del chamaco por un rato sin que este se de cuenta que su ausencia es requerida. La operación resulta exitosa mientras el niño no repare en que nunca nadie le da la ramita.

Sabes remedios para enfermedades que no entiendes. Sabes que el mal de ojo se evita con una prenda roja o con un ojo de venado, el espanto se cura con una limpia y es muy posible que alguna de tus abuelas te haya curado de empacho jalándote endemoniadamente la piel de la espalda. Que qué es el mal de ojo… eso sí que es un misterio.

Sabes darle la vuelta a la tortilla. Voltear tortillas en un comal no es tarea fácil; implica destreza, valor, rapidez y determinación. Si muchos mexicanos lo hacen ver como si fuera cualquier cosa es porque, pese a las quemadas y reticencias, fueron bien entrenados.

Aprendiste a valorar todos los sacrificios e historias que tu mamá hizo por ti para hacerte una persona de bien y de provecho. Después de todo… “¿Quién te va a querer como te quiere tu madre?

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