Aqui pondré opiniones mias y chistes, para alegrar la visita que hagan al blog…procurando no ofender…y cualquier opinión será mas que bienvenida.

Archivo para la Categoría "madres mexicanas"

Felíz día de las madres

Ya que es 10 de mayo, les dejo esto que es todo lo que significa la “MADRE” para los mexicanos… y no podrán decir que no… saludos: GZ

Alegría… ¡Qué a toda Madre!
Ubicación geográfica… ¿Dónde esta esa Madre?
Valor dietético… Trágate esa Madre
Adjetivo calificativo… Qué poca Madre
Escepticismo… No te creo ni Madres
Venganza… Vamos a darle en la Madre
Accidente… Se dio en la Madre
Efecto visual… No se ve ni madres
Sentido del olfato… Eso huele a Madres
Especulación… ¿Qué es esa Madre?
Superlativo… A todísisima Madre
Sorpresa… Maaaaadresss!
Exceso de velocidad… Va hecho la Madre
Egoismo… No me dio ni Madres
Sentido del gusto… Eso sabe a Madres
Pasado imperfecto… ¡Qué poca Madre!
Desorden… ¡Qué Desmadre!
Despectivo… ¡Vale Madre!
Alquimista… Lo que toca le da en la Madre
Juramento… Por mi Madre
Mecánica… ¿Cómo funciona esta Madre?
Reclamo… No tienes Madre
Negativa rotunda… ¡Ni Madres!

Pd. Y sin olvidarnos del dicho que dice que “Madre, solo hay una”

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Cómo hacer enojar a una mamá mexicana

A quien no le ha tocado regaño de una mamá…creo que a todos…y nosotros también hemos regañado, los que somos padres, a nuestros hijos… a ver quién se identifica… jajaja. Saludos: GZ

porque-soy-tu-madre-y-punto10 situaciones comunes durante la tierna infancia.

1. Corre en casa ajena. O peor aún… corre en casa ajena y cáete.

2. Hazla ver como una mala madre: haz un berrinche en público: “Síguele y te voy a dar razón para que llores” es una frase que se acuñó en el fuego más puro del enojo materno.

3. Defiéndete de su ira. Ya sabes que si corres o metes las manos… te va a tocar doble.

4. Dile que a la mamá de Juanito le queda más rica la sopa de estrellitas.

5. Olvídate de anotar la tarea… O peor aún, recuérdale que tienes que hacer una maqueta de los ecosistemas terrestres con papel de china y plastilina a las once de la noche… y que es para mañana.

6. Cáete cuando te lleva de la mano. Las madres tienen un claro conflicto con que la gravedad haga lo suyo.

7. No te comas el lunch que te preparó con tanto amor… O peor aún, véndelo.

8. Dile -en medio de un llanto desconsolado- que te quieres ir con tu abuelita. Y sí con “abuelita” te refieres a su suegra… ¡ya sacaste boleto!

9. Olvida tu suéter en la escuela. Ese bonito suéter nuevo que todavía no mandaba a bordar con tu nombre.

10. Mancha tu ropa con algo imposible de limpiar. Porque no hay niño que se respete al que no se le chorreen las plumas.

10 Situaciones típicas de ayer, hoy y siempre.

1. Rezóngale. El verbo que engloba casi todo lo que no debes hacer frente a tu madre.

2. Llévate sus tópers. Ella sabe que eventualmente vas a perder uno: su favorito.

3. Interrumpe su sesión vespertina con la tele. Tus “emergencias” no tienen comparación con lo que está sufriendo Rosa Salvaje en este momento.

4. Dile que la mollera no se cae… Y probablemente intente comprobarlo contigo de un chanclazo.

5. Paséate por donde acaba de trapear.

6. Deja la toalla mojada adentro de la casa…O peor aún, déjala encima de la cama.

7. Dile que la música de Alberto Vázquez y César Costa es música de viejitos. O moléstala porque escucha El Fonógrafo por la radio.

8. Dile que no le eche tanto ajo al guacamole…Sus recetas son intocables, inmejorables… debería abrir un restaurante.

9. Camina descalzo por la casa. Porque andar descalzo por la vida es la fuente de los grandes males del ser: los calcetines percudidos, los pies lacerados y la enfermedad. Esto nos lleva al siguiente punto…

10. Enférmate después de sus advertencias. Llévate suéter, no andes descalzo, tómatelas al tiempo, no le pongas tanto hielo, ya llevas tres platos de pozole, ya métete que te va a dar el sereno… Si te enfermaste fue por necio

Fuente: http://matadornetwork.com/es/como-hacer-enojar-a-una-madre-mexicana/

Fuiste creado por madre mexicana si…

Muy bueno también… ¿a quién no le tocó oír a su madre alguna de esta frase? (o alguna parecida)… saludos: GZ

Fuente: http://matadornetwork.com/es/12-senales-de-que-fuiste-criado-por-una-madre-mexicana/

12 Señales de que fuiste criado por una madre mexicana…

Aprendiste que “no se dice qué, se dice mande”. Probablemente una de las frases más repetidas por generaciones de madres mexicanas. Bien puede decirse en tono sutil, exigente o ser seguida de un coscorrón. Es responsable de una de las muletillas más arraigadas en nuestra cultura.

Sabes que tu buena conducta está siendo evaluada… por seres sobrenaturales. Los Reyes Magos, Santa Claus, el ratón de los dientes y demás entes paranormales siempre están observándote, SIEMPRE. No importa si falta medio año para las fiestas de Navidad o si ya terminaste de mudar dientes. Y sí eso no fuera suficiente, siempre tenemos al Coco que, aunque nadie tiene muy claro qué o quién es, desquita su ira contra los niños que no se quieren ir a dormir.

Aprendiste lo importante que es terminarse la sopa. Porque si no te terminas la sopa: no te levantas de la mesa, no hay postre, no sales a jugar, no hay tele, no vas a casa de tus primos, no hay regalo de cumpleaños y, para acabarla de chingar, no vienen los Reyes Magos. A esa tortura súmenle el recordatorio constante de los miles de niños que se están muriendo de hambre alrededor del mundo y que darían lo que fuera por tener tu sopa.

Aprendiste que a veces es necesario insultarte a ti mismo para enfatizar tu enojo. Esta es una consecuencia del florido lenguaje mexicano y su costumbre de darle un carácter de comodín a la palabra madre. No hay madre mexicana encabronada a la que no se le escape un eventual “¡Hijo de la chingada!” al calor de una discusión. Ante esta situación evita reírte… sólo atizarás el fuego.

Desarrollaste un miedo irracional al señor de la basura. Por lo menos una vez tu mamá te ofreció como regalo al señor de la basura, o al señor del gas o a cualquier inocente prestador de servicios con la fabulosa frase “¿Verdad que usted se lleva a los niños que se portan mal?”, con el consecuente regocijo de dicho personaje que siempre responde afirmativamente. ¿Cuántas ofrendas de niños malcriados no recibirá el señor de la basura en su tránsito diario por la ciudad?

Aprendiste a definir tu casa por todo lo que no es. Porque no es hotel, no es bar, no es restaurante (y te comes lo que hay) y no es un centro social. Después de todo “no te mandas solo”, “a esta casa me la respetas” y “ya harás lo que se te pegue la gana cuando tengas tu propia casa”… “y ya no quiero tener a tus amigos aquí todo el santo día ¿qué no los quieren en su casa?”

Aprendiste a curar miles de malestares con pocos recursos. No hay mal que no sucumba ante el poder del té de manzanilla, el té de bugambilia, la sal de uvas, el bicarbonato, el árnica, el mezcal, el VapoRub, un hilito rojo o la combinación de dos, tres, o todos estos elementos. Si todo falla, siempre está el “cajón de las medicinas”.  

Aprendiste quebrados antes de tus clases de matemáticas en la escuela. A todos nos ha tocado recibir una letanía que involucra los famosos “ocho cuartos”, cuyo verdadero significado y relevancia matemática parece ser dominio exclusivo de las jefas. Los ocho cuartos sirven para contrastar todo lo que, para tu mamá, son artes obscuras e indignas del espíritu humano. Qué fiesta ni que ocho cuartos, qué novia ni que ocho cuartos, qué cerveza ni que ocho cuartos, qué nintendo ni que ocho cuartos y así.

Alguna vez te mandaron por una ramita de tenme acáNo sé si las mamás modernas sigan aplicando esta finísima frase, pero a mí si me mandaron en muchas ocasiones por la dichosa ramita (siempre en resguardo de abuelos, tíos o algún otro familiar). El objetivo es deshacerse del chamaco por un rato sin que este se de cuenta que su ausencia es requerida. La operación resulta exitosa mientras el niño no repare en que nunca nadie le da la ramita.

Sabes remedios para enfermedades que no entiendes. Sabes que el mal de ojo se evita con una prenda roja o con un ojo de venado, el espanto se cura con una limpia y es muy posible que alguna de tus abuelas te haya curado de empacho jalándote endemoniadamente la piel de la espalda. Que qué es el mal de ojo… eso sí que es un misterio.

Sabes darle la vuelta a la tortilla. Voltear tortillas en un comal no es tarea fácil; implica destreza, valor, rapidez y determinación. Si muchos mexicanos lo hacen ver como si fuera cualquier cosa es porque, pese a las quemadas y reticencias, fueron bien entrenados.

Aprendiste a valorar todos los sacrificios e historias que tu mamá hizo por ti para hacerte una persona de bien y de provecho. Después de todo… “¿Quién te va a querer como te quiere tu madre?

Frases de una madre mexicana

Interesante estas frases… algunas de ellas si se las oí decir a la mía, jejeje… saludos: GZ

Fuente: http://matadornetwork.com/es/34-frases-para-toda-ocasion-de-una-madre-mexicana/

Sabemos que las madres mexicanas son personajes por demás peculiares, pero si algo las distingue, es precisamente el conjunto de frases domingueras del que todos hemos sido víctimas en reiteradas ocasiones. Aquí les dejo algunas frases típicas que revivirán recuerdos y que pueden servir de inspiración a nuevas generaciones. Ser una madre así o tener una madre así…

1. Para fomentar la convivencia en familia: “Al rato que llegue tu papá vamos a ajustar cuentas.”

2. Para poner las cosas en perspectiva: “No sabes ni lavar calzones y ya quieres andar de novio.”

3. Para promover la ley del mínimo esfuerzo: “Si corres te va a ir peor…”

4. Para consolarte después de algún malentendido: “¿Quién te manda a andar de cabrón?”

5. Para que aprendas el valor simbólico de los objetos: “¿Me vas a hacer ir a buscar la chancla?”

6. Para iniciarte en el conocimiento herbolario mexicano: “¡Te encargué cilantro!”

7. Para que te acabes la sopa: “Se me hace que a alguien no le van a traer nada los Santos Reyes (o Reyes Magos).”

8. Para que no te acabes la sopa: “Tragas como pelón de hospicio ¡qué bárbaro!”

9. Para recordarte la importancia de la buena comunicación: “Me tienes con el Jesús en la boca ¿qué no conoces el teléfono?”

10. Para que sepas que la limpieza es más importante que el libre tránsito: “No pases que acabo de trapear.”

11. Para demostrarte que las enfermedades son más que virus y bacterias: “No andes descalzo que te vas a enfermar.”

12. Para recordar tu dependencia económica: “Cuando tengas tu casa podrás hacer lo que se te pegue la gana.”

13. Para apelar a la intervención divina: “¡Pero hay un dios que todo lo ve!”

14. Para inculcarte buenas maneras: “¡Saluda bien!”

15. Para enseñarte que hay formas sutiles de decir las cosas: “¿Qué a tus amigos no los quieren en su casa?”

16. Para demostrarte que nadie es indispensable: “¿Verdad señor que usted se lleva a los niños que se portan mal?”

17. Para enseñarte que hay asuntos que es mejor tratar en privado: “Ahorita que lleguemos a la casa vas a ver.” 

18. Para reforzar el status quo en la casa: “¿Me estás avisando o me estás pidiendo permiso?”

19. Para que entiendas que cuando tú vas, ella ya viene: “Tú crees que yo nací ayer, ¿verdad?”

20. Para enseñarte buenas maneras: “¡No me voltees los ojos que te surto!”

21. Para que aprendas lo que es planificación familiar: “No vayas a echar a perder tu vida por una calentura.”

22. Para que entiendas que a veces las cosas sólo se pueden poner peor: “Síguele y te voy a dar razón para que llores.”

23. Para recordarte el valor de las matemáticas: “Te voy a contar hasta tres…”

24. Para demostrarte que nunca buscas bien las cosas: “Si voy y lo encuentro ¿qué te hago?”

25. Para que aprendas a valorar el silencio: “¡Cuidadito me respondas!”

26. Para que te des cuenta que ella SÍ puede ver el futuro: “Me lo vas a agradecer cuando seas grande.”

27. Para que aprendas a argumentar mejor: “Y si Chuchito se tira a un pozo, ¿te vas a tirar tú también?”

28. Para enseñarte que hay casos en los que la lógica no aplica: “¡Si te digo que no es porque no!”

29. Para reclamar atención: “¿Y ese milagro que te acuerdas de que tienes madre?”

30. Para demostrar tu inutilidad: “¿Qué va a ser de ti el día que yo falte? ¡No sabes ni freír un huevo!”

31. Para que nunca olvides esos pequeños detalles: “¿Y mi beso?”

32. Para enseñarte el buen uso de las metáforas: “¡A ver si ya limpias tu chiquero!”

33. Para ejercitar tu memoria: “¿Cuándo te di permiso?”

34. Y para que recuerdes que eres el centro del mundo: “Y a mí que me importa lo que hagan los demás, a mí me importas tú…”

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