Aqui pondré opiniones mias y chistes, para alegrar la visita que hagan al blog…procurando no ofender…y cualquier opinión será mas que bienvenida.

Les dejo este otro…. también muchos hemos pasado por alguna de estas señales. Hagan memoria… si hay mas, incrementamos esta entrada. Saludos: GZ

Tienes muy claro lo que implica “con todo” en una variedad de situaciones: Un elote o un esquite con todo lleva limón, mayonesa, sal, queso y chile; Un taco al pastor con todo lleva cilantro, cebolla y piña; Una torta con todo lleva aguacate, jitomate, cebolla, frijoles, mayonesa y rajas; Un pozole con todo lleva orégano, rábanos, cebolla y lechuga: Un pambazo con todo lleva crema, queso, lechuga y salsa; Un chicharrón preparado con todo lleva lechuga, cueritos de cerdo, crema, salsa Valentina, queso rallado, aguacate, jitomate y lo que el señor del puesto vaya improvisando.

Ante la duda, siempre es bueno preguntar: ¿Qué es con todo?

Sabes que las tortillas van en el centro de la mesa… Y nunca de los nuncas deben quedar descubiertas. El dispositivo contenedor de tortillas o tortillero puede ser desde un aditamento específico de Tupperware, hasta un trapo de cocina -que al ser usado de esta forma cambia su denominación a “servilleta”- o el típico papelito de estraza con el que te envuelven tu kilo en la tortillería por cincuenta centavos.

Y sabes que pueden ser un perfecto sustituto para tenedor, cuchara y cuchillo. Tal vez no lo hagas… en público, pero sabes perfectamente el protocolo para limpiar un plato utilizando solamente una tortilla.

Pero sabes que hay alimentos para los que la tortilla está vetada. ¿A qué loco se le ocurriría comer un plato de pozole acompañado con tortillas? Para eso existen las tostadas. ¿Será porque todas las tortillerías están cerradas el 16 de septiembre?

 Tienes una relación de amor-odio con la sopa aguada. Pese a la variedad mundial de sopas, tu imagen mental de este platillo es un plato de sopa aguada, que fue tu principal fuente de sustento durante la infancia. Un plato de sopa de letras te remonta a esas bonitas épocas… cuando siempre te regañaban por no acabarte la sopa.

Si tu salsa favorita está presente, la vas a usar… No importa que lo que estés comiendo sea el equivalente culinario a las llamas del infierno, no te puedes resistir a ponerle un poquito más de salsa, nada más para darle sabor.

Y si se te pasa la mano… Siempre puedes amortiguar lo picoso echándole crema o frijoles, un par de elementos siempre presentes en toda mesa mexicana que se respete. Cuidado: los frijoles también pueden estar picosos.

Y hablando de elementos siempre presentes… Nunca pueden faltar los limones en la mesa. Si no se encuentran ahí, seguramente están en el cajón de hasta abajo del refri, junto a los jitomates, las cebollas y las ramas viejas de cilantro.

Alguna vez manchaste tu prenda favorita de mole… Y nunca se le quitó.

Sabes que hay algo entre las sal y la suerte… Que si ya la tiraste, que si no hay que pasarla de mano en mano, que si crees o no crees que esto pueda ser la fuente de todas tus desgracias. No importan tus creencias y costumbres, sabes que en una mesa con suficientes mexicanos, alguien te va a ver feo si insistes en darle la sal en la mano.

Una de cada dos frutas que consumes está bañada en chile. Son contados los mexicanos en este mundo que se comerían una naranja partida por la mitad así, solita, si junto a ella hay un bote de Tajín.

No entiendes cómo se las arregla la gente de otros países sin queso Oaxaca… Ni por qué las quesadillas no son un fenómeno universal. Claro que puedes sustituir el queso Oaxaca por algún otro tipo de queso… ¡pero nunca va a ser lo mismo!

Y hablando de quesadillas… Sabes que una quesadilla nunca estará cumpliendo el 100% de su potencial sin su obligada rama de epazote.

Mucho menos entiendes que pueda haber gente que jamás haya comido un taco. Poco comprendido y subestimado fuera de México, el taco es un elemento neurálgico en la dieta de todos los mexicanos. Desde el taco con sal que te daban en la tortillería cuando eras niño, hasta los exóticos tacos de guisado de Doña Maru con los que sobreviviste durante la universidad. La variedad es interminable, ya que cualquier comida que puedas poner en una tortilla adquiere automáticamente la categoría de taco.

Y por más lleno que termines, siempre guardas espacio para un cafecito. Y si es de olla… ¡qué mejor!

Fuente: http://matadornetwork.com/es/15-senales-de-que-aprendiste-a-comer-a-la-mexicana/

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